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martes, 17 de abril de 2018

La teoría económica como caballo de Troya: Fundadores.



Fueron los economistas clásicos de Inglaterra quienes usarían la teoría económica como caballo de Troya, sus fundamentos, el libre mercado y la competencia, que conduciría a la prosperidad.

"Los principios teológicos de Adam Smith llevan el sello inconfundible del deísmo de la época de la Ilustración. Dios es el Supremo Hacedor del universo y, en su absoluta sabiduría, ha ordenado el mundo como si fuera un mecanismo, que marcha con una regularidad perfecta. La divinidad no sólo es la expresión de la sabiduría absoluta, sino también de la bondad suma y se propuso como fin supremo de la creación la felicidad del hombre".

Escribe Gabriel Franco, en el estudio preliminar de la obra traducida del profesor de moral, A. Smith (Fondo de Cultura Económica. México. 1958).

La economía marginalista, que saldría para enfrentar a Marx, partiría de la economía clásica, en esencia, economía clásica que, prescindiendo de la teoría del valor trabajo, buscará justificar la desigualdad y justificarla.



Partes 1 2 3 4 y 5 de la serie, enlace en el nombre.

La economía como caballo de Troya: "Génesis", "mercantilismo", "interludio para la situación española", "precedente" y "fundamentos".





“Estoy particularmente preocupada por la India y otros países en desarrollo cuyas doctrinas económicas les llegan principalmente de Inglaterra y en inglés. ¿Está lo que les estamos dando ayudando a su desarrollo?...
¿Estamos llevando más mal que bien? En un estado anímico lúgubre, pienso en los daños”.


Expresaba con preocupación Joan Robinsón[1], quien veía que “no existe una rama de la economía en la que haya una brecha más amplia entre la doctrina ortodoxa y los problemas reales que en la teoría del comercio internacional”, cuyo objetivo era “establecer los efectos beneficiosos del libre comercio”, lo cual sin duda “fue aceptado por la opinión ortodoxa en el país, pues tenía más ganancias en mercados abiertos por sus exportaciones[2].

La idea ya concebida por los fisiócratas, de libre mercado[i], como orden político armónico, que buscaba emular “la Ciudad de Dios, es decir, el más perfecto Estado posible bajo el más perfecto de los Monarcas[3], encontrará su expresión radical en las sociedades protestantes agustinianas, calvinistas, en las cuales estas ideas tendrán una gran aceptación, dada su congenialidad con su visión teología.

Con la reforma protestante, el individuo cobrará importancia frente a la comunidad. El fideísmo luterano que conecta al hombre directamente con Dios, tan enemigo de la razón[4], la apologética presuposicionalista calvinista, “sola scriptura”, que lleva a una lectura solitaria y fundamentalista de la Biblia, o la expiación limitada, que hace desaparecer la fraternidad en la salvación, “sola fide”, justificando desigualdad y depredación.


Frente a la Iglesia católica, supranacional, y cuyo alcance pretendía ser universal, estando por ello por encima de las fronteras políticas, “mi reino no es de este mundo[5], con clara separación entre lo político y lo divino[6], “al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios[7], emergerá, con la reforma, intentos por establecer una nueva Jerusalén. Sociedades teocráticas[8] que emergerán de iglesias regionales, cuyo alcance quedará reducido a una pequeña comunidad, la cual comparte una interpretación propia de la Biblia, frente a las demás, que llevará a sociedades ideales a la que se buscará emular[9].

Se desarrollará, dada la diversidad de iglesias protestantes, un enfrentamiento, no sólo entre éstas, sino también con el Estado, al tomar éste una decantación, lo cual supondrá una animadversión al mismo, convirtiéndolo en enemigo[10].

lunes, 9 de abril de 2018

Por qué no te conviene comer carne (aunque adelgaces)


Repasamos las evidencias que muestran que el consumo habitual de carne limita la extensión potencial de la vida humana

Si es por tu salud, mejor 365 días sin carne que uno solo

Permítaseme comenzar este artículo con una digresión. La alimentación, entendida esta con cierta amplitud como la producción, transformación, distribución y consumo de alimentos, es a mi juicio un campo de batalla crucial que marcará tendencias clave para el futuro de nuestra sociedad. Aquí confluyen cuestiones esenciales como la salud, que será el objeto principal de este artículo, la sostenibilidad, por el enorme impacto ambiental de la producción de alimentos sobre el planeta, que ha llevado a la humanidad a una zona de riesgo, y por último la posibilidad de un nuevo sistema económico, más inclusivo. Dado que las alternativas (como la permacultura) que se plantean al modelo tecno-industrial hegemónico implican una producción de alimentos distribuida, difícil de concentrar en pocas manos al no existir economías de escala ni patentes, además de una distribución sin intermediarios, de productor a consumidor, no es exagerado hablar de la posibilidad de otro modelo económico.

Pero no hay que olvidar otra cuestión relacionada con la alimentación, de enorme importancia, la ética, evitar el sufrimiento innecesario al resto de organismos con los que convivimos en la biosfera. Hacernos daño a nosotros mismos mientras causamos sufrimiento a otros organismos es redoblar la estupidez de nuestro comportamiento.

La alimentación es también un epítome de cómo funcionan los sistemas sociales jerárquicos, dado que el sistema de producción y procesado de los alimentos, concentrado en pocas manos con un gran poder, ha conseguido modificar de forma sustancial nuestros hábitos de alimentación. Es también un ejemplo de como la tecnología cambia nuestro comportamiento. Así, la posibilidad que nos dio la tecnología de producir y procesar una gran cantidad de alimentos con poca mano de obra ha condicionado que incorporemos de forma masiva ese tipo de alimentos procesados totalmente insanos a nuestra alimentación. Lo explica muy bien el nutricionista Aitor Sánchez en esta entrevista:

Si les dices a las familias que los niños no pueden tomar cereales, te responden: ¿Entonces qué desayunan? O les dices que no pongan embutido en el bocadillo y te contestan: ¿Y entonces qué le pongo? O que no les den papilla cuando el niño tenga 6 u 8 meses, y la respuesta: ¿Pero y entonces qué le doy? Nos han creado un constructo social según el cual HAY QUE desayunar galletas, los bocatas TIENEN QUE ser de embutido y los niños TIENEN QUE tomar papilla. Pero, ¿qué se tomaba antes de que existieran las papillas? ¿Qué tomaba Marie Curie, Aristóteles, Platón...? Comida. Y ya está. No es tan complicado el ser humano. Nos han vendido que los niños necesitan unos requerimientos hiperóptimos, pero no. Los niños, de toda la vida, han comido comida machacada. Una zanahoria o una patata o unos garbanzos machacados. Y ahora parece que tienes que ir a la farmacia a por el Blevit+ de 6 meses.

martes, 3 de abril de 2018

La teoría económica como caballo de Troya: Fundamentos filosóficos.


Smith, como tutor del hijo del noble Henry Scott, viajó a Francia, donde entablaría contacto con fisiócratas, en su obra, "La riqueza de las naciones", comenta al respecto de éstos:

"Sin embargo, este sistema, con todas sus imperfecciones, es quizás la aproximación más cercana a la verdad que ha sido publicada sobre el tema de la economía política; y es por esa razón, vale la pena la consideración de cada hombre que desea examinar con atención los principios de esa ciencia tan importante. Aunque al representar el trabajo que se emplea sobre la tierra como el único trabajo productivo, las nociones que inculca son, tal vez, demasiado estrechas y confinadas".

Los planteamientos de los fisiócratas, que posteriormente serían asimilados por los economistas clásicos, responden, sin embargo, a una concepción del mundo teológica y filosófica propia de la época en que vivieron, la contrarreforma de Francia. Siendo el cartesianismo su principal influencia, su concepción de "armonía preestablecida", orden económico perfecto, no se corresponderá con sus vivencias, ni se desarrollará a partir de la descripción del mundo, sino que sus teorías se relacionarán con sus ideas teológicas y filosóficas, a las que intentarán mantener vinculadas.



Partes 1 2 3 y 4 de la serie, enlace en el nombre.

La economía como caballo de Troya: "Génesis", "mercantilismo", "interludio para la situación española" y "precedente".





“Es engañarse a sí mismo creer que podría tener éxito hacer continuamente que millones de hombres actúen en contra de su interés particular; cuanto más considerable sea su interés, más difícil será”. 

Escribiría Vicent de Gournay[1], quien, como fisiócrata, veía maligna la intervención del Estado en la actividad económica.

“A partir de ahí concluyo que el uso del comercio no sólo es necesario, sino también permitido y conforme con el punto de vista de la Providencia”.

Expresa Turgot en su obra[2], donde no es casualidad que haga mención a la Providencia.

Ya antes de los clásicos, los fisiócratas habían pensado que la actividad económica debía realizarse sin intromisión del Estado, realizándose ante la ausencia de éste de forma armónica, “armonías económicas”, que expresaría Bastiat[3], y, si bien es una idea que sigue siendo hegemónica hoy, la razón precisa de su persistencia en el tiempo se debe específicamente a la enorme intervención del Estado en distribución de rentas, bastando con que se descuide tan sólo temporalmente de ello como para que de ser una idea aceptada acabe tornándose a una frágil y próxima a irse[4].

Sin embargo, esa mano invisible, que diría Adam Smith[5], encargada de llevar a cabo la armonía, no será otra que la mano de Júpiter, la mano de Dios, la providencia divina que, con el paso del tiempo, acabará siendo secularizada en el mercado.


La mano de Dios es la potencia de Dios, que actúa en lo visible operando invisiblemente”. 
 “La ciudad de Dios contra los paganos”, 426. Agustín de Hipona[6].


Imbuidos por la filosofía trinitaria cartesiana[7], y más propiamente, por los desarrollos de Malebranche y Leibniz, los fisiócratas verán en Dios, la “res infinita”, el motivo del orden, pues la “res cogitans”, el alma, y la “res extensa”, el cuerpo, serán influidos por Dios en su comunicación.



Ilustración de la Ciudad de Dios de San Agustin por Raoul de Presles. 
Arriba, los salvados en el cielo, debajo, los que están por salvarse. En cada compartimento se practica uno de los siete pecados capitales.

El ocasionalismo[8], elaborado a partir del cartesianismo y agustinismo por Malebranche, quien pasaría su vida intentando conciliar el pensamiento de Descartes con el dogma católico, será la cosmovisión, plano ontológico, con el cual Quesnay, seguidor suyo, elaborará su teoría de un orden económico establecido bajo leyes naturales creadas por Dios.

lunes, 26 de marzo de 2018

La dieta del bien común: vive más y mejor salvando el planeta


Una dieta agradable, sencilla y que nos permite vivir más tiempo y de más calidad mientras reducimos nuestro impacto sobre el planeta ¿Es posible? Sí, y está avalada por la ciencia, pero no todo es mantener un peso adecuado, también hay que comer pocas proteínas.



Comer bien, cuidando tu salud y reduciendo de forma muy notable tu impacto sobre la biosfera es posible siguiendo “La dieta de la longevidad” del investigador Valter Longo, el “gurú” de la larga vida.

Hace ya algún tiempo que empresas como Barilla, dedicadas a la fabricación de alimentos procesados a partir de la harina de trigo (sí, el pan, la pasta y el arroz no tienen que estar en la parte ancha de la pirámide, solo por encima de los vegetales), señalaron la coincidencia entre la pirámide nutricional saludable y la de los alimentos sostenibles.



Sin embargo, las recomendaciones basadas en la pirámide de la alimentación pueden inducir a error. Además de contener algún gazapo, no transmiten los enormes beneficios de seguir una dieta sostenible: reducir la incidencia del cáncer y de las enfermedades cardiovasculares, neurodegenerativas (como al Alzheimer) y autoinmunes.

No se trata sólo de ingerir las calorías adecuadas y mantener un peso y un perímetro abdominal saludable, lo que sin duda es importante, también importa cómo ingerimos esas calorias, por lo que algo adecuado a corto plazo para mantener un peso óptimo, puede no serlo para mantener la salud a largo plazo. Como señala Longo:

Una alimentación con bajo contenido de proteínas, similar a la que siguen los centenarios de Molochio, se asocia a una incidencia menor de tumores y, en general, a una vida más larga.

martes, 20 de marzo de 2018

Sin filosofía, por favor, somos científicos sociales.




«Las cifras a menudo me seducen, particularmente cuando tengo que arreglarlas yo mismo; en cuyo caso la observación atribuida a Disraeli a menudo se aplicaría con justicia y fuerza: "Hay tres tipos de mentiras: mentiras, malditas mentiras y estadísticas"».  Mark Twain.

Lo que empezó con juegos de azar allá por el siglo XVII con Pascal, hoy es utilizado hasta para teorizar sobre Dios, “e incluso si la existencia de Dios nunca es probada o refutada con certeza de una manera u otra, la evidencia disponible y el razonamiento pueden arrojar una estimación de la probabilidad lejos del 50 por ciento”, razona Richard Dawkins[1].

Es una realidad el hecho de que nos encanta razonar en términos probabilísticos, tengan o no algún sentido[2].


David: ¿Cuál crees que es la probabilidad de que llegue un autobús en los próximos cinco minutos?
Zaka: ¿Eh?
David: Estaba pensando en correr cuesta arriba para conseguir algunos cigarrillos. Me imagino que tomará tal vez cinco minutos. ¿Cuál cree que es la probabilidad de que llegue un autobús antes de que regrese?
Zaka: No lo sé. Un autobús podría venir
David: ¿Pero es probable?
Zaka: ¿Qué quieres decir?
David: ¿Sabes cuál es la probabilidad? ¿Hay una gran probabilidad de que llegue? ¿O solo una pequeña probabilidad?
Zaka: ¿Una probabilidad puede ser grande o pequeña?
David: Bueno, ¿es más como 1 entre 10? ¿O más como 50-50?
Zaka: ¿Cómo lo sabría? No sé cuándo llegará el autobús

Transcurría así, una conversación del antropólogo David Graeber con un malgache donde concluye, y no sin falta de razón:

lunes, 12 de marzo de 2018

Para el economista que llevamos dentro: 7 maneras de pensar la economía en el siglo XXI con la Economía Rosquilla


“Lo que importa es la caja de herramientas mentales con las que, por las que, y a través de las que experimentamos e interpretamos el mundo.” E. F. Schumacher

“El universo es turbulento, caótico, dinámico… se reorganiza y evoluciona; crea diversidad, no uniformidad. Esto es lo que hace a nuestro mundo interesante, lo que lo hace bello, lo que permite que siga su marcha.”  Donella Meadows

“Ver diferente es vivir diferentemente, y vivir diferentemente es la clave para evitar esta crisis medioambiental.” Leslie Davenport

Continuando el anterior artículo “Dos mujeres extraordinarias con dos herramientas necesarias para la regeneración y el bienvivir”, daremos paso a otra mujer extraordinaria, la economista Kate Raworth, promotora de la economía rosquilla o economía del “doughnut”. (Parece ser que la palabra “donut” tan utilizada para designar ese bollo redondo con agujero es una marca registrada en España, no así en inglés, por ello, se ha traducido el libro como economía rosquilla.)

Este libro llega a su versión española diez meses después de su arranque triunfal en el mundo anglosajón y es, sin lugar a duda, uno de esos libros del bienvivir para 2018. Aún diría algo más, lo incluiría directamente en un selecto grupo de libros del bienvivir de este siglo XXI, o bien, como alguno de los elogios que he oído y con los cuales me identifico totalmente:

“Este es realmente el libro que todos hemos estado esperando. Kate Raworth nos proporciona el antídoto a la economía neoliberal con su visión radical y ambiciosa de una economía al servicio de la vida. Dado el estado actual del mundo, necesitamos la Economía Rosquilla ahora más que nunca.”  L. Hunter Lovins

Al igual que comenté en el anterior artículo sobre el libro de Naomi Klein, es imposible hacer que la parte sea el todo, es decir, mi análisis y reflexiones no harían justicia a la amena experiencia de leer completamente el libro. Como decía André Maurois, “La lectura de un buen libro es un diálogo incesante en el que el libro habla y el alma contesta.”, de este modo, al leer el libro, este nos hablará y se manifestará diferentemente en cada uno de nosotros, pero lo que sí será igual para todos es que no nos dejará indiferente ante esa nueva brújula que nos muestra.

   Fuente: Raworth, K. (2018) Economía rosquilla: 7 maneras de pensar la economía del siglo XXI, Ediciones Paidós



¿Cómo podremos volver a echar nuestra mirada hacia atrás después de haber contemplado ese espléndido paisaje?

martes, 6 de marzo de 2018

La teoría económica como caballo de Troya: Precedente.


Los economistas clásicos, cuyo mayor representante es Adam Smith, pensaban que la actividad económica debía realizarse sin la intervención del Estado, alcanzándose así una armonía. Ya antes de los clásicos, en Francia los fisiócratas habían pensado lo mismo. Smith, como tutor del hijo del noble Henry Scott, viajó a Francia, donde entablaría contacto con fisiócratas, en su obra, "la riqueza de las naciones", comenta al respecto de éstos:

"Sin embargo, este sistema, con todas sus imperfecciones, es quizás la aproximación más cercana a la verdad que ha sido publicada sobre el tema de la economía política; y es por esa razón, vale la pena la consideración de cada hombre que desea examinar con atención los principios de esa ciencia tan importante. Aunque al representar el trabajo que se emplea sobre la tierra como el único trabajo productivo, las nociones que inculca son, tal vez, demasiado estrechas y confinadas".

Esta idea sigue hegemónica hoy, por ejemplo, en un reconocido "keynesiano":

"Creo firmemente que las ideas de la teoría de la autoorganización pueden modificar sustancialmente nuestra manera de concebir la economía".  
"La organización espontánea de la economía", en 1996. Paul Kurgman.

"Creo firmemente", escribe Paul Krugman en su libro, como buen creyente que ha sido santificado por los clásicos. Los fisiócratas, como inspiradores de los economistas clásicos, serán el precedente a la teoría económica usada como caballo de Troya.

Partes 1 2 y 3 de la serie, enlace en el título.

La economía como caballo de Troya: "Génesis", "mercantilismo" e "interludio para la situación española".








 -Que faut-il faire pour vous aider ?               (¿Qué deberíamos hacer por ayudaros?)
-Nous laisser faire.                                          (Dejadnos hacer.)

Atribuida a una conversación entre Colbert y el comerciante Legendre durante una reunión.


El periodo del mercantilismo, marcado por el comercio colonial y el desarrollo de las manufacturas, acabará dando lugar a grandes empresas comerciales[1]. La artesanía, propia de la producción individual, irá siendo desplazada por una producción solidaria[2], plural, que dará lugar al modo de producción capitalista, alejado del artesanal.  

El aumento del poder de los capitalistas, principalmente privados, se verá limitado por el Estado, cuya política monopolista propia del mercantilismo y privilegios hacia la aristocracia presentará un impedimento para la actividad del hombre de negocios[3].


                                                Grabado de la bolsa de Amsterdam (1612). Claes Jansz Visscher.