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lunes, 19 de febrero de 2018

Interludio para la situación española.

Breve interludio en la serie de artículos "La teoría económica como caballo de Troya", para hacer más comprensible a posteriori la situación española.

La parte 1, Génesis, y la parte 2, Mercantilismo, se pueden encontrar pinchando en los nombres.

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La solución se llama euro y más Unión Europea.

Pronunciaba Montoro en junio de 2012, con la prima de riesgo batiendo un nuevo record a causa del rechazo del BCE a financiar al Estado español.


A los que reclaman "menos Europa", les debemos contestar con un rotundo "más Europa".
Declaraba el presidente y director de "Cambio16", en el día de Europa, sólo semanas antes de la salida de Reino Unido de la Unión.


Ciertamente, existe entre los españoles una concepción de Europa como algo sublime que exige por su parte una ovación constante, pues a ellos les es ajeno. Incluso en los momentos en que el malestar de España está ligado estrechamente con las relaciones que mantiene con los países europeos esa glorificación a Europa sigue fogosa, lo que hace cuestionarse si los españoles padecen de síndrome de Estocolmo respecto a Europa.








“España defendida y los tiempos de ahora, de las calumnias de los noveleros y sediciosos” da título a la obra que Quevedo escribirá "cansado de uer el zufrimiento despaña, con que a dejado pasar sin castigo tantas calumnias destranjeros, quiza despreziandolas jenerosamente, i viendo que, desvergonzados nuestros enemigos, lo que perdonamos modestos, juzgan que lo conzedemos convenzidos i mudos, me e atreuido a responder por mi patria i por mis tiempos[1]".


La expansión de la Corona de Aragón por el Mediterráneo hacia los territorios de lo que hoy es Italia haría reaccionar a la oligarquía local con una exaltación hacia lo grecolatino y un desprecio por lo hispano, “marranos[2]”, “Filz de Marran et de Marrane[3]”, gente sin linaje romano y falsos cristianos. Emerge así del humanismo italiano una hispanofobia ante el Imperio español debida a la difícil asunción de sumisión de un pueblo que se consideraba heredero directo del Imperio romano.

Habiendo muchos italianos a favor de los españoles[4], se trató más bien de una relación de amor y odio dentro de la clase pudiente italiana, la cual iba en vaivén dependiendo de la situación con los protestantes o los turcos, a quienes consideraban su verdadera amenaza. Aparecen en la región itálica los primeros vestigios de hispanofobia[5], un fenómeno propagandístico que posteriormente englobaría junto a lo hispano lo católico durante las guerras de religión en las zonas protestantes de Alemania, Inglaterra o los Países Bajos y que acabará siendo conocido como leyenda negra[i].


En palabras de Julián Juderías:

Por leyenda negra entendemos el ambiente creado por los fantásticos relatos que acerca de nuestra patria han visto la luz pública en casi todos los países; las descripciones grotescas que se han hecho siempre con el carácter de los españoles como individuos y como colectividad; la negación o, por lo menos, la ignorancia sistemática de cuanto nos es favorable y honroso en las diversas manifestaciones de la cultura y del arte; las acusaciones que en todo tiempo se han lanzado contra España, fundándose para ello en hechos exagerados, mal interpretados o falsos en su totalidad, y, finalmente, la afirmación contenida en libros al parecer respetables y verídicos y muchas veces reproducida, comentada y ampliada en la prensa extranjera, de que nuestra patria constituye, desde el punto de vista de la tolerancia, de la cultura y del progreso político, una excepción lamentable dentro del grupo de las naciones europeas.
 
En una palabra, entendemos por leyenda negra la leyenda de la España inquisitorial, ignorante, fanática, incapaz de figurar entre los pueblos cultos lo mismo ahora que antes, dispuesta siempre a las represiones violentas; enemiga del progreso y de las innovaciones; o, en otros términos, la leyenda que habiendo empezado a difundirse en el siglo XVI, a raíz de la Reforma, no ha dejado de utilizarse en contra nuestra desde entonces, y más especialmente en momentos críticos de nuestra vida nacional.[6]

martes, 13 de febrero de 2018

La noche más oscura

Tras la crisis de 2008 la economía parece recobrar cierto brío, aun cuando la marea no eleva todos los barcos y los beneficios no se dejan sentir en los bolsillos de los más necesitados. Las casándras que auguraban un cataclismo inminente, incluyendo especialmente un servidor, de momento yerran, y ello nos condena a la noche más oscura.



Hace ya más de cinco años que nuestro compañero en Ampliando el Debate, David, del blog Historia – Economía – Filosofía, nos hablara de la burbuja que se había incubado en un mar de cemento llamado China. Por mi parte, siempre pensé que la fragilidad financiera que crea la libertad de movimiento de capital volvería a manifestarse más pronto que tarde, y en más de una ocasión ya avisé que el lobo estaba a la puerta (debo reconocer, para ser justo conmigo mismo, que siempre añadí un par de matices que me hacían dudar de mis predicciones).

Lo cierto es que la humildad y la prudencia que sería adecuado mantener ante cualquier debate debe hacernos considerar la idea, sin duda extraña pero no impensable, de que quizás un país que mueve 260 millones de personas del campo a la ciudad en treinta años puede permitirse ciudades fantasma que podría llenar en unas semanas con unas decenas de miles de personas. Por mi parte debo reconocer que la protección frente a los parones súbitos en los flujos de capital de la que se han dotado los países emergentes, gracias a la ingente cantidad de reservas acumuladas



y la lentitud en la normalización de los tipos de interés, especialmente en el dólar, son ingredientes nuevos en la sopa de la globalización, que no hacen fácil anticipar su sabor.

Lo mismo nos ha pasado con las predicciones sobre la producción de petróleo. En 1998, con los precios el petróleo por los suelos Colin J. Campbell y Jean H. Laherrère anticiparon el fin del petróleo barato en un memorable artículo en Scientific American. En 2008 su predicción parecía cumplida y parecía posible que el concepto de peak oil llegase al conjunto de la población y al debate público. Entonces la producción en EEUU comenzó a recuperarse, dejando obsoleta la hasta ese momento bastante certera predicción de Marion King Hubbert de 1956

Fuente: Wikipedia


Posteriores intentos de repetir con “todos los líquidos” de petróleo el éxito en la predicción del cénit de petróleo crudo han sido infructuosos. Así por ejemplo, en mayo de 2013 Laherrère pronosticaba que ese cénit ya se había alcanzado, y que la producción se mantendría en una meseta hasta el año 2020, con una producción cercana a los 90 millones de barriles por día

Fuente: The Oil Drum


Sin embargo a día de hoy la producción alcanza ya 98 millones de barriles día, y seguirá en ascenso durante un tiempo.

El modelo de Hubbert es incapaz de captar toda la complejidad de la actividad humana extractiva, y es que en asuntos humanos predecir el futuro es casi imposible, sino que se lo digan a los economistas, que incluso son incapaces de articular explicaciones coherentes sobre el pasado, como demostré aquí y aquí.

Quienes defienden la inminencia de una grave crisis provocada por los problemas de suministro de energía dejaron de mirar a los datos de producción de combustibles líquidos para fijarse en la TRE, una magnitud que compara la energía neta obtenida en un proceso de extracción/acumulación de energía frente a la invertida en él. Dicha magnitud ofrece una referencia física, en los términos de las ciencias naturales, frente a otra magnitud como es el precio, que refleja un valor monetario y social, de interpretación mucho más ambigua y que sin duda presenta numerosos problemas a la hora de servir de guía para el futuro.

Respecto al precio, si bien es cierto que el coste de perforar nuevos pozos de extracción de tight oil, un petróleo no convencional obtenido por fractura hidraúlica que está detrás de la recuperación de la producción en EEUU, depende del número de pozos perforados, mostrando la actividad extractiva rendimientos decrecientes, no es menos cierto que se observa una tendencia del precio a disminuir con el tiempo. Así, como se observa en la siguiente gráfica, los costes de perforación antes de 2008, eran mayores a los actuales, con un número de pozos perforados muy inferior.



Uno de los problemas de la TRE, entre muchos otros, tal y como ha señalado mi compañero Roger Carles aquí, es que no es dinámica.

Lo dramático es que estos hechos que sucintamente he resumido en este breve artículo nos conducen al peor de los escenarios posibles




aquel en el que la escala de la actividad humana sobre la biosfera continua incrementándose, transformando esta cada vez más y por tanto alejándonos en mayor medida de las condiciones estables del Holoceno que han permitido a la civilización humano florecer, gracias a los servicios medioambientales que ahora pueden desaparecer por culpa del impacto ambiental de nuestra actividad. 

miércoles, 7 de febrero de 2018

La teoría económica como caballo de Troya: Mercantilismo

En el artículo anterior vimos cómo se originó la teoría económica, dada la necesidad de administrar el Imperio español, el cual se encuentra en continua expansión y con una afluencia de plata y oro del nuevo continente. Sin embargo, estas ideas serían pronto exportadas hacia el resto de los territorios europeos por personajes como Thomas Mun, Jean Bodin, Antonio Serra o Ludwig von Seckendorff, quienes conectarán el aumento de los metales con una relación comercial favorable.


“El sol luce para mí como para otros. Querría ver la cláusula del testamento de Adán que me excluye del reparto del mundo”, cuentan que exclamó Francisco I ante el tratado de Tordesillas, el cual modificaba el reparto de América entre España y Portugal. Época de rivalidad imperial en Europa y expansión hacia el exterior, será el contexto histórico en el que se termine por desarrollar la teoría de los arbitristas españoles.





“Para la guerra se necesitan tres cosas:  1. Dinero  2. Dinero  3. Dinero.” Sentenció Raimondo Montecuccoli, uno de los hombres más capaces para realizar la guerra de la historia.


Saqueos como el Saco de Roma en 1527 por tropas de Carlos I[1], Amberes[2] o Palafrugell[3] motivados por atrasos o impagos al ejército debilitaban al Imperio español. Igualmente, motines y deserciones masivas[4] ocurrían cuando no se efectuaban los pagos o éstos no eran en plata u oro. En un escenario así, donde atrasos en los pagos podían significar directamente la derrota por motines y deserciones[5], metales como el oro y la plata resultaban esenciales para realizar la guerra, no pudiéndose llevar éstas a cabo sin ellos, pues eran los que permitían movilizar a los ejércitos[6].

“El comercio es la fuente de las finanzas y las finanzas son el nervio vital de la guerra”.

Contenida en una carta escrita en 1666 por Colbert[7] y dirigida a su primo, intendente en Rochefort, ciudad originada para el comercio marítimo bajo los proyectos del ministro, resumía a la perfección la esencia del mercantilismo.

La política mercantilista está ligada al Estado absolutista y las guerras que éste libra, siendo su objetivo principal fortalecerlo, se vuelve decisivo que éste intervenga fomentando una industria nacional que usará como instrumento para su propio beneficio, la cual mantenga un superávit comercial que permita llenar las arcas de metales preciosos con los que financiarse. De tal manera que siendo la riqueza privada un medio, más que un fin, y quedando ésta supeditada a los intereses del Estado, podemos definir la política mercantilista como “la consecución del poder del Estado por medio del mismo”.

lunes, 29 de enero de 2018

La prisión de la mente

Queridos lectores, siguiendo con nuestra costumbre de publicar aquí algunos artículos originales de blogueros a los que seguimos y admiramos, traemos hoy a nuestra casa este texto del psicólogo Eduardo Velasquez Díaz, al que pueden seguir en El blog de Lalo, donde nos ofrece sus relatos y poesías y en PsicoLalo, donde nos ofrece sus reflexiones sobre nuestra sociedad desde su particular enfoque psicológico.



No somos dueños de nuestra propia mente, esa fue la propuesta de Sigmund Freud en el siglo XX, posteriormente un tal Max Planck propuso algo ilógico, las partículas subatómicas podían hacer cosas extrañas como ocupar dos espacios distintos al mismo tiempo y Einstein trajo también ideas raras como que la luz es una onda y una partícula al mismo tiempo. Estas y otras ideas cimbraron fuertemente al mundo, ya que nos mostraron que el universo no es del todo consistente y que de algún modo el caos gobierna el universo exterior, pero ¿Qué pasa en el universo interior?.

Hablar de la mente es un asunto sumamente complejo, la "ingeniera conductual" que a veces se ostenta como "psicología conductual/conductista" y que es la psicología que más se apega al método científico a veces niega tajantemente que exista algo como la mente. Es un debate en el que no pienso meterme demasiado, solamente vale la pena mencionar que para muchas personas, la mente se reduce a un subsistema orgánico que no tiene mayor complejidad que la toma de decisiones o que se puede estudiar simplemente observando sus efectos visibles y cuantificables, es decir, la conducta.

Para otros (como yo), la mente es un asunto muchísimo más complejo, porque como hemos señalado en otros artículos, pasan cosas raras en el universo cuando un elemento hace referencia así mismo. En matemáticas, en la teoría de conjuntos se habla por ejemplo que si un conjunto puede contenerse así mismo y esto genera un gran debate, las paradojas de Kurt_Gödel nos llevan a rutas en donde hay estados serios de indeterminación, por ejemplo, observemos las dos afirmaciones siguientes:

- La siguiente afirmación es verdadera. 
- La afirmación anterior es falsa.

Entonces pensemos, ¿Qué afirmación dice "la verdad"?. Estos sencillos problemas y acertijos nos ponen a pensar muchas cosas, habrá quien diga que el asunto o el problema no es relevante y que el universo es muy grande y muy estable como para andar pensando en tonterías, sin embargo la realidad es que estos "pequeños" problemas, si traen consecuencias graves. Por ejemplo ningún modelo matemático puede decirnos con precisión que pasa al interior de una singularidad espacio-tiempo o pozo o agujero negro, porque parece ser que en el universo efectivamente existen las contradicciones, los espacios de indeterminación y las superposiciones. El ejemplo más claro es el experimento hipotético del gato de Schrödinger. Lo anterior es solamente para intentar dar cuenta de que el universo y "la mente" tienen en común estados de indeterminación, de infinitud y son capaces de vivir con serias contradicciones, por lo que pensar que la mente no existe o que el cerebro se reduce a un órgano que sólo toma decisiones me parece una ofensa a millones de años de evolución y a la inteligencia humana. 

Ahora, regresando un poco a la prehistoria, seguramente que el humano tuvo severas crisis existenciales cuando su cerebro se desarrollo tanto que pudo hacerse preguntas complejas, como ¿Qué es la lluvia?, ¿Por qué el fuego "transforma" las cosas?, ¿Por qué se mueve la Tierra?, ¿Por qué hay un día y una noche?, etc... Además de ello, el ser humano fue capaz de transformar los elementos de su entorno para la creación de instrumentos, esto le permitió dominar sobre todas las especies del planeta, pero a la vez, también le debió traer grandes dudas. Yo creo que es en este punto en el que el ser humano crea diversos Dioses con el propósito de explicarse el por qué de los fenómenos de los que es ahora consciente. Definamos "consciencia" como la capacidad de pensar sobre sí mismo, el hacer autoreferente algo.

¿Qué fue primero? ¿El protolenguaje o el uso de herramientas? Esto es algo de lo que seguramente ya hay distintas teorías, pero sin duda ambos elementos nos llevaron a donde estamos ahora, si existió una protomodernidad en la historia de los humanos, fue debido al lenguaje y a las herramientas, pero estas no pueden existir sin una mente que imagine, que planee, que calcule y que cuantifique, desde luego de un modo muy primitivo. De modo que los homínidos y humanos prehistóricos fueron animales que dependían muchísimo de varias cosas: de su comportamiento social, del uso de instrumentos y de la coordinación y uso del lenguaje, todo esto no puede explicarse sin una mente "compleja" que sea capaz de integrar todo esto y hacer del humano un animal "productivo".

Resulta por ejemplo curioso que los humanos actuales con retraso mental, son animales totalmente desvalidos que a veces ni siquiera pueden pedir comida, gritando la palabra "comida", porque desde luego se requiere un "desarrollo mental" y un lenguaje muy básico para ello, en su lugar puede haber otras formas de comunicación para tal efecto, gritar, berrear, tirar cosas, etc. Pero sin duda un humano con retraso mental es sumamente incompetente comparado con un animal que huela su comida a distancia, aceche a su presa, la consuma y regrese a su guarida o con su manada. La mente es "necesaria". 

El resultado de la evolución fue que el ser humano gracias a su mente pudo crear grandes civilizaciones a través de estructuras administrativas complejas, sin embargo, es algo sesgado decir que lo hizo mejor que otros animales. En mi opinión las hormigas o las abejas tienen sociedades más "justas" que los humanos, pero desde luego que las hormigas o las abejas no hacen uso de instrumentos, pero si tienen protolenguajes o lenguajes. En cualquier caso, a lo que nos referimos puntualmente es que el hombre si fue capaz de llegar a la Luna gracias a su desarrollo mental. 

El problema viene de todas las cosas que dejamos "en el camino" y que obviamos en pro de la evolución. 


La cárcel de la mente

Acuñamos este término para dar cierto impacto al artículo, pero también porque no es para menos, la mente es un "instrumento" maravilloso, pero a la vez es efectivamente una cárcel, explicaremos poco a poco por qué.

Como decía Freud, no somos dueños de nuestra propia mente, la mente es aún un órgano biológico del que no tenemos "control total", no podemos leer 1000 palabras en un día en otro idioma y "ordenarle" a la mente que las memorice, resulta ser que el aprendizaje es un proceso complejo del que tenemos pistas, pero no la certeza de como funciona. Tampoco podemos decirle a la mente que nos deje de gustar una comida en particular (por ejemplo la comida chatarra), sino que el sistema nervioso nos presenta una serie de sabores y sensaciones independientemente de si nuestra voluntad quiere que sepan de tal o cual forma. Tampoco podemos controlar los mecanismos de adicción a ciertas sustancias e incluso sucede que no somos dueños de nuestras emociones, no podemos evitar en ocasiones que tal o cual personas nos haga enojar, o en ocasiones algo nos conmueve hasta las lágrimas, la mente nos controla más de lo que nosotros controlamos a la mente.

También sucede que hay individuos que al parecer no tienen ciertos mecanismos mentales, hablamos de psicópatas y sociópatas, personas que son "inmunes" al dolor y al sufrimiento ajeno y no desarrollan vínculos afectivos "normales", por lo que pueden cometer todo tipo de conductas inmorales e ilegales sin levantar sospechas, lo que me lleva a pensar que quizá sus mentes no desarrollaron todas las funciones "sociales" que se han venido desarrollando a lo largo de miles de años de evolución.

Para continuar con nuestra problematización, quizá valdría la pena separar los conceptos de mente y consciencia, no pretendo definirlos porque eso es complejo y reduce la posibilidades, pero por ejemplo, la mente sería todo el aparato que nos permite "entender la realidad exterior", es decir, ver, escuchar, sentir y demás... mientras que la consciencia sería la capacidad que tenemos para interpretar ese mundo exterior e incluso el mundo interior, reflexionar sobre nosotros mismos y sobre nuestro propio comportamiento. 

Ahora bien, ¿Por qué decimos que somos esclavos de la mente?. Antes de continuar, hemos de problematizar un poco que existe un mundo interior y un mundo exterior y aunque parezca obvio, la realidad es que muchas veces transitamos de uno a otro sin detenernos a pensar que estamos en medio de ambos. La mente es capaz por ejemplo de imaginar una jugosa y rica manzana, de imaginar su color y su textura e incluso su sabor, el sonido que provocaría al caer, etc... Esto es de alguna forma "vivir mentalmente un fenómeno", lo cual no sería estrictamente "real" o físico. Por otra parte podríamos comer de verdad una rica manzana de esas características y disfrutar su sabor, en ambos casos hay cierta satisfacción, normalmente es muchísimo mejor comer la manzana, pero no siempre pasa así. Cualquier persona diría que es mejor comer la manzana, pero curiosamente la modernidad nos ha llevado a situaciones tan raras, que hay novios que se conocen, se besan y hacen el amor en second life, viviendo más del lado mental que del lado físico. 

El problema de la mente entonces va muy ligado a los subproductos de la protomodernidad, es decir instrumentos y lenguaje, formando un tejido social que es prácticamente imposible de diluir, pongamos un ejemplo:

- Una pareja casada vive felizmente, el esposo es un profesor universitario y la esposa es una hermosa bailarina de ballet, cada noche el esposo le dice a su esposa "eres la mejor bailarina del mundo" y ella va cada vez mejor en su carrera. Después de dos años de giras por todo el mundo y un éxito rotundo, la esposa cae en desgracia, una nueva bailarina capta la atención de todos los medios y se convierte en la nueva sensación a nivel mundial. Ahora ninguna compañía importante contrata a la bailarina "vieja" y tiene que trabajar en teatros locales cobrando sólo 1/20 de lo ganaba antes y con una proyección "mediocre" a nivel local. Su esposo tranquilo y sereno le dice "no te preocupes, para mi, sigues siendo la mejor bailarina del mundo". ¿Qué diría la sociedad de nuestra bailarina?, ¿Sería "malo" lo que le está sucediendo?, ¿La bailarina tendría que sentirse triste por lo que pasa?, etc... 

La historia anterior es un breve ejemplo de como nos afecta diariamente lo que sucede en la sociedad, pero particularmente como eventos o cosas que no existen, nos afectan debido a la "dimensión mental". A un mono no le afecta decirle "ya pasaste de moda", pero a nuestra bailarina podría afectarle mucho, porque el ser humano está muy pendiente de "lo que digan de él" gracias a la mente.

La prisión mental en su nivel social se manifiesta de muchísimas maneras, por ejemplo, en la modernidad las personas que no hacen un "uso correcto del lenguaje" son señaladas como "ignorantes", las personas que no estudian "carreras dignas" pueden ser tachadas de "mediocres" y así... ejemplos hay muchos y ocupan todo el espectro social, es tan enorme el territorio de la prisión mental que prácticamente hay nada de lo que hacemos que no hagamos para ir acorde a las convenciones sociales. Pero el problema no es sólo de la mente colectiva o de la mente social, el problema es que la prisión mental también es individual.

Las personas nos hacemos ideas sobre como deberíamos ser nosotros mismos, nos imaginamos siendo doctores, abogados, informáticos, astronautas, etc., nos imaginamos cobrando 5000 dólares, 6000 euros, en una casa grande, con un auto deportivo, etc... Y cuando no cumplimos nuestras propias expectativas, entonces la mente sin pedir permiso nos hace sentir fracasados. 

Peor aún es la prisión mental del éxito personal o social, porque entonces nos volvemos esclavos de la auto-imagen o de lo que diga una revista de nosotros o del valor de las acciones de nuestra compañía, o cosas por el estilo. La mente no tiene límites, la mente no para, es ambiciosa... 

Por último he se esbozar una última dimensión de la prisión mental y es la prisión del conocimiento.

Insisto en que el ser humano probablemente creó a Dios por la terrible incertidumbre de no saber el por qué la naturaleza eran tan variada y extraña, la mente tan poderosa de los primeros hombres, seguramente contrastaba con su enorme ignorancia sobre un mundo que estaba descubriendo con sus recientes "neo-cortex"'s. Entonces el hombre se "apresuró" a crear y descubrir tantas cosas como pudo, de modo que por ejemplo el lenguaje se convirtió en algo tan grande como para poder nombrar a cada elemento en el universo, todo animal sobre la tierra tenía que tener un nombre, no se podía vivir bajo la sombra de la ignorancia. Cada estación del año, cada árbol, hoja, planta y fruto, cada persona y cada región, TODO lo que se puede observar y vale la pena observar en el universo tenía que tener un nombre. 

El ser humano no aceptó vivir en este universo bajo la sombra de la duda o la incertidumbre, es curioso por ejemplo que los niños pasan por una etapa en la que preguntan el nombre de todos los objetos o preguntan la razón de todo: ¿Por qué llueve?, ¿Por qué pasa el camión de la basura?, ¿Por qué maúlla el gato?. 

El asunto es tan complejo y tan "adictivo", tan loco, que en ocasiones un familiar pregunta al médico "¿Cómo está mi familiar?, ¿Se curará?" y el médico en cuestión dicta un diagnóstico y el familiar en seguida se calma, el mero hecho de tener un diagnóstico empieza a sugerir que el médico tiene conocimiento de como tratar esa enfermedad. Pero si el médico no diera una diagnóstico y sugiriera seguir con más pruebas, entonces el familiar seguiría angustiado. NO importa la situación del enfermo, lo único que importa a veces es saber qué es lo que tiene, sólo importa el conocimiento, la mente sólo quiere saber.

Todos somos hijos de la ilustración y todos queremos saber, todos queremos ser inteligentes, pero ya ni siquiera sabemos para qué, lejos quedaron esos tiempos en donde teníamos que ser más inteligentes que los elefantes que cazábamos, más astutos que el león que quería comernos, más ingeniosos que la naturaleza (aunque aún hoy en día la naturaleza nos sigue dando lecciones). Queremos más y más, aunque ya hemos alcanzado muchas cosas.

Hemos llegado a tal punto que a veces hay dos esposos en un cuarto y el esposo le dice a su mujer "Quiero saber si me quieres", a él ya no le importa si ella cocina para él, a él ya no le importa si ella se viste bonito para él, a él no le importa si ella sonríe cuando está con él, para él, lo único importante es saber si ella le quiere, porque la dimensión mental está muy por encima de la dimensión física… 

Una de las sombras más oscuras de la prisión del conocimiento es que en nuestra sociedad hipercapitalista, el conocimiento se convirtió en un bien más que puede ser comerciado y como los grandes padres de la economía liberal recomendaron, esos bienes también deben seguir las reglas del libre mercado, encontrando así situaciones “perversas”, como cuando las grandes farmacéuticas a veces especulan con los precios de las patentes de medicamentos. Y cómo otras personas han señalado oportunamente, el mundo del libre mercado nos ha convertido en mercancía, las mentes más brillantes también se “trafican” como si fueran jugadores de fútbol, un hombre vale solamente por lo que dice su Curriculum Vitae y no hablamos solamente de valor económico, hablamos también de valor social y valor emocional. El autógrafo de una persona tiene valor porque nosotros se lo hemos asignado según un complejo sistema de creencias colectivo en donde “creemos” que esa persona es más valiosa por tener alguna característica que los demás no tienen. Hablar de esclavitud en este siglo parece algo exagerado, pero el mundo cada vez se asemeja más a este fenómeno, e insistimos que lo peor, es que está vez nosotros estamos de acuerdo, nosotros hemos firmado ese contrato que establece que cada hombre debe vivir según lo que produzca (intelectual, pero sobretodo económicamente), de modo que quien no tenga los elementos intelectuales para producirse un estilo de vida digno, es que no merece ese estilo de vida, este es un tema que valdría la pena retomar posteriormente.  

Una situación cómica al respecto de cómo la prisión del conocimiento asigna valor es cuando algunos “bromistas” en ocasiones “cuelan” algún cuadro de un niño de 3 años en una galería de arte moderno, o un bote de basura y la gente suele aceptar esa convención, dicen que es arte y se le asigna cierto valor. Insisto en que no buscamos desacreditar el arte o la forma en la que lo social asigna valor a las cosas, sino el mero hecho de que la mente crea ciertas “realidades” en donde elementos que naturalmente no provocan ciertos comportamientos acaban imponiendo una realidad determinada, por ejemplo pisar un papel no tendría que ser algo “malo”, pero pisar un papel con la imagen de determinado Dios, personaje público o capítulo de un libro podría ser considerado “una ofensa”. El hecho es tan simple como que alguien pisa un papel con un contenido y en la “realidad” no pasa nada, pero en la dimensión mental hay una interpretación del hecho, “una falta de respeto”, “alguien intenta pisotear simbólicamente a un personaje, una creencia, una religión, una idea, etc”… Al final la Mona Lisa, es solamente un cuadro, algo que solamente la sociedad humana valora, para el resto del universo es un lienzo pequeño de una mujer, sin la mente, el objeto pierde toda relevancia.


Epílogo

Como mencionaba anteriormente, la mente nos ha acompañado y ayudado desde hace tanto tiempo que es muy difícil que ahora aceptemos que ha parasitado nuestra libertad, es muy complicado decirle por ejemplo a alguien que la izquierda y la derecha en realidad no existen, son matices y categorías que sólo existen en el imaginario social y que a veces tienen una aproximación pobre a los problemas de la sociedad contemporánea. Pasa lo mismo con el capitalismo y el socialismo, ambas son frutos de la ilustración y ambos pretendían iluminar el mundo con la luz de la razón, con esto no pretendo hacer un reduccionismo simple para evadir las grandes diferencias o problemas que intentan resolver ambas corrientes, sino exponer que los problemas de raíz siempre van a estar ahí a menos que los vayamos desmenuzando. Actualmente nos agrada mucho tener la razón, la certeza, la información a la mano, pero estamos llegando a sesgos importantes en nuestro estilo de vida por pretender que el mundo y el universo son dicotómicos, que sólo hay luz u obscuridad, A ó B, Si ó No, que el partido A es bueno y el partido B es malo y la mente tiene mucho que ver con este problema. 

Por lo tanto, podemos creer o no que somos esclavos de la mente, pero la esclavitud seguirá ahí, en forma de frustración o de enojo, de duda o incertidumbre, de negación, de ambición y codicia desmedida, en forma de sufrimiento. Pero cuando uno se pone a dudar de si mismo, de su propia mente y de las dimensiones sociales, mentales e instrumentales, los medios que nos controlan directa e indirectamente pierden algo de poder sobre nosotros. Es necesario aprender a vivir en la duda y la incertidumbre, aceptar que nos falta mucho camino por recorrer, pero que no tenemos que recorrerlo, hay nada de malo en ser ignorante, en sentarse a un lado del camino y disfrutar una rica taza de café, mientras todos los demás siguen corriendo y buscando las respuestas, el conocimiento, el reconocimiento social y demás aspectos que la dictadura de la dimensión mental les impone. 

Los que somos diferentes podemos ser un poco más libres y escribir sin buscar tener una razón absoluta, podemos disfrutar de un rico café, sin esperar que sea el mejor café del mundo, podemos ser felices sin ser los científicos más reconocidos. Podemos ser esa hermosa bailarina que al llegar a casa será recibida por un amable esposo que le diga "para mi, tú eres la mejor bailarina del mundo". Pero si seguimos en la prisión mental, ya sabemos que nos esperan millones de otras personas que siguen en la loca carrera hacia las estrellas... 

domingo, 21 de enero de 2018

La teoría económica como caballo de Troya: Génesis

Caballo de Troya. Canakkale, Turquía.

Joan Robinson solía decir que el motivo más importante por el que uno debería estudiar economía sería el de evitar los engaños de los economistas. Ofrecer un análisis que permita aclarar ideas respecto al presente, sobre todo a Europa y lo que concierne a España, es la finalidad aquí.


No con la ingenuidad de buscar o dar con soluciones, sino de comprender y discernir, evitando en la medida de lo posible perderse en el humo y engaños vertidos por estos nuevos predicadores que asolan, todos los economistas de todas las facciones.


Los economistas clásicos del siglo XIX atribuían toda fuente de valor únicamente al esfuerzo físico del hombre, esto los llevó a ir contra la clase terrateniente, la cual sin aportar valor a la producción recibía una renta. Especialmente uno de ellos, David Ricardo, llevó toda una cruzada contra los terratenientes, a los cuales veía como parásitos para la sociedad.

Conforme la etapa feudal fue dando paso a la burguesa, la teoría clásica originada para explicar una economía feudal iba quedando desubicada. Marx, quien había aprendido a través de Ricardo, recogió su planteamiento teórico y lo llevó a sus últimas y desagradables consecuencias, asoció los capitalistas a los antiguos terratenientes, de modo que continuó atacando toda renta que no proviniese del trabajo. Otros, por el contrario, viendo aceptable la renta de los capitalistas rechazaron la teoría del valor de los clásicos dando paso a un nuevo paradigma donde las rentas no merecían valoración moral[1] y eran justificadas[i], de modo que las cuestiones económicas simplemente pasaron a ser otras, los precios relativos.

Fue con la aparición de los capitalistas que la economía clásica se ramificó posicionándose sobre éstos, lo que originó un conflicto que perdura hoy día, donde escuelas irreconciliables son confrontadas entre sí y asociadas políticamente según los intereses de qué facción social defiendan.

Quizás sorprenda conocer que, no sería el afamado conflicto de clases lo que originaría la teoría económica, sino que sepultado bajo éste hubo otro, con el que ésta nació y cogió forma, siendo las ideas surgidas desprestigiadas y apartadas posteriormente. La historia de cómo se desenvolvió la teoría económica en él, desenterrar sus aportaciones y traerlas de vuelta al presente es mi intención aquí.

domingo, 14 de enero de 2018

Nuestro lugar en lo existente y la neurosis de la humanidad

Fuente: Miguel A. Requejo

La modernidad trajo consigo que la religión fuese considerada un atraso irracional, un vestigio caduco que, si bien no debía ser barrido como algo bárbaro, obsoleto y atrasado (tan sólo darwinistas ansiosos de notoriedad como Richard Dawkins o la rama marxista de los modernos alcanzó esta convicción), debía ser confinada en el salón, detrás de la vitrina en la que se muestran las curiosidades. En su análisis de las consecuencias políticas, espirituales y filosóficas de la modernidad, La edad de la ira, Pankaj Mishra lo expresa así:

Efectivamente, la religión fue por primera vez considerada (y debilitada) a fines del siglo XVIII como una actividad humana más, a ser analizada como la filosofía y la economía. Cambió también el sentido del tiempo en Europa: la creencia en la divina providencia -la Segunda Venida o los Últimos Días- dejaron paso a la creencia, también intensamente religiosa, en el progreso humano aquí y ahora. El joven Turgot afirmó en 1750, en un famoso discurso en la Sorbona, que:

El interés propio, la ambición y la vanagloria cambian constantemente la escena mundial y anegan la tierra de sangre; pero en medio de sus estragos se dulcifican los modales, el espíritu humano se ilumina […] y toda la raza humana, a través de periodos alternantes entre sosiego e inquietud, bienestar y tristeza, sigue avanzando, aunque a paso lento, hacia una mayor perfección.

Desgraciadamente, las palabras de joven Turgot siguen estando muy vigentes, casi tres siglos después, pero mientras el interés propio continúa anegando la tierra de sangre, no parece importar a la mayoría, que mantiene esa intensa fe religiosa en el progreso.

Que la religión perdiese importancia de forma muy acentuada, no cabe duda que tiene efectos positivos. En España tenemos el ejemplo del catolicismo, cuya jerarquía, sacerdotes y practicantes parecen seguir más las enseñanzas del padre severo y vengativo que es Jehová, que una auténtica doctrina de amor y perdón como la de Cristo. Por suerte ahora podemos escapar de su yugo, pero la gigantesca estructura jerárquica, con sus dogmas difundidos de arriba a abajo, provoca todo tipo de iatrogenias, como los continuos escándalos por abusos sexuales. Estos escándalos nos pueden servir de punto de partida para explicar la diferencia que yo veo entre espiritualidad y religión, que si bien están relacionadas, no son lo mismo.

En una estructura jerarquizada, tal y como están organizadas la mayoría de las religiones, los dogmas sobre el celibato y la sexualidad se transmiten de arriba abajo, no es una verdad que el individuo encuentre en su búsqueda, porque, por ejemplo, siente que la energía que emplea en encontrar compañero/a sexual le aleje de su propósito transcendental.

Pero la espiritualidad es un fenómeno puramente individual, es una forma de autoconocimiento no-racional, aunque paradójicamente, su práctica, como veremos, es racional ¿Y qué es lo que buscamos conocer? Pues a uno mismo, nuestro lugar en lo existente, nuestro propósito, si existe, y nuestra relación con todo lo existente. La religión aparece cuando se da una respuesta colectiva a esas preguntas, y puede estar más o menos jerarquizada. Los cuáqueros, por ejemplo, organizan su iglesia de forma horizontal.

Supongo que parte de los lectores se habrán sorprendido de que yo afirme que la práctica espiritual es racional (aunque nunca las creencias que de ella se deriven). Supongo que a estas alturas todos tendremos claro que el ateísmo es una creencia, dado que no es posible demostrar la inexistencia de Dios. El agnosticismo, la postura racional respecto a la religión, se enmarca dentro de otra más general de escepticismo o prudencia racional respecto a lo que es posible conocer. Lo que el ser humano puede conocer está limitado por sus sentidos, su posición en el universo y la energía de la que dispone. Además, como sabemos por la falacia del pavo inductivista


los conocimientos son falsables (ello es esencial para sea científico), como demuestra el hecho de que las teorías científicas estén en constante evolución. Sin siquiera entrar a valorar la prespectiva de Thomas Kuhn y la epistemología post-positivista, que concibe la actividad científica como una tarea comunitaria guiada por un paradigma, que se enmarca dentro del paradigma general de la sociedad, podemos hacer dos afirmaciones que son ciertas:

1º el conocimiento humano es limitado, dicho de otro modo, no conocemos todo lo que existe.

2º no sabemos cuanto sabemos y cuanto no sabemos. Dicho de otro modo, lo conocido y lo desconocido son inconmensurables.

La espiritualidad deseable, es la actitud de apertura a lo desconocido según los principios del pragmatismo, que afirman que es racional creer aquello que es favorable para uno mismo creer. Creo en la corriente alterna porque acciona el motor asíncrono que permite bombear agua hasta mi casa, pero esa creencia es compatible con una respuesta distinta a la que dan los modernos a la pregunta sobre el sentido de la existencia y el papel de uno dentro de ella. No es compatible, por el contrario, con la creencia en el reiki o la quiromancia.

No hace falta señalar que lo desconocido no es lo sobrenatural, todo lo que existe es natural, pero no todo lo que es natural y por tanto existe es conocido. En definitiva, no hay nada sobrenatural, afirmación que sobra porque es una tautología.

Ahora estamos en condiciones de reconocer la dolorosa verdad de los males que causó y causa el paso de la religión (y con ella la espiritualidad) a la vitrina expositora, donde están aquellas cosas que se usan poco, a las que no se les da un uso diario. Una muy evidente, que señala Pankaj Mishra, es, parece paradójico pero es muy lógico, el auge del fundamentalismo religioso.

Fue en realidad en el Occidente atlántico donde por primera vez se vio la paradoja del fundamentalismo religioso: el hecho de que refleja un debilitamiento de la convicción religiosa. La muerte de Dios estuvo acompañada por histéricas afirmaciones de su existencia. Los mismos matemáticos y físicos que encabezaron la revolución científica del siglo XVII y dieron al traste con la visión cristiana del mundo entonces aceptada -Descartes, Pascal, Newton- se sintieron forzados, debido al martirio de sus dudas y ambivalencias, a reafirmar la existencia del Creador. No debe sorprender a nadie hoy día que los estudiantes y graduados de ingeniería como Osama bin Laden, Khalid Sheikh Mohammed, Abu Musab al-Suri y Anwar al-Aulaki o, para el caso, los tecnólogos supremacistas hindúes, se aferren desesperadamente a versiones fundamentalistas a su medida de credos religiosos en retroceso, si bien no irremediablemente desaparecidos.

A veces nos olvidamos que una moneda tiene dos caras, hay dos formas de ir de la mano de otro, “pegarse” a él, o a una idea, teoría, paradigma. Una de ellas es “reaccionar”, y por lo tanto basar tu acción en lo que el otro individuo/grupo hace. El fundamentalismo es parte de la modernidad, como lo es el nacionalismo romántico alemán de Fitche y Herder de inspiración roussoniana.

Pero la consecuencia más nefasta de este paradigma moderno es la adopción falaz de una metafísica, que Pankaj Mishra denomina “intensamente religiosa” de progreso, de un ser humano sin límites, que como lo expresara Condorcet, consiguiese a través de la ciencia “la infinita perfectibilidad de la especie humana”.

¿Y por qué es nefasta? Porque todos los modernos, con su amplio abanico ideológico desde ultraliberales a marxistas, y todos los que patalean contra ellos sin salir de su marco, como los fundamentalistas o los nacionalistas románticos, es decir, la inmensa mayoría de los seres humanos incluso aunque ellos no lo sepan, siguen (o en menor medida reaccionan contra) las creencias de un neurótico o un adicto.

En efecto, como han señalado muchos psicólogos, incluyendo Erich Fromm, en el núcleo de muchas neurosis se encuentra la idea infantil de omnipotencia. Como señalan Washton y Boundy hablando sobre adictos:

Un individuo que es vulnerable a la adicción también tiene ideas muy engañosas acerca de los límites de su poder, pues cree que él debería ser capaz no sólo de controlarse a sí mismo sino de controlar a otras personas y a casi cualquier cosa.

Esta avidez de poder y control que acompaña a los neuróticos para superar sus sentimientos de impotencia y de vergüenza es la misma que acompaña a los modernos colectivamente, es decir, al 99,99% de la humanidad, con su obsesión de controlar el entorno para “progresar”.

En el neurótico esta avidez es causa de mucho sufrimiento, porque le resta energía que podría dedicar a un mejor uso, le impide recibir afecto de otros, porque no se puede estar abierto a recibirlo y al mismo tiempo ejercer control, y le impide asumir riesgos y ser espontaneo, puesto que para ello debe soltar las riendas.

A nivel colectivo nos infligimos un sufrimiento similar, la energía con la que nos concentramos en controlar el mundo material no está disponible para el amor, el cuidado y la espiritualidad. Tampoco podemos amar la naturaleza y lo existente, puesto que estamos condenados a intentar controlarlo.

Al descubrir este ansia por el control que late bajo filosofía ilustrada se entiende mejor Auschwitz, Pol Pot, o las hambrunas que provocaron los británicos en la India, o el trato dado a los colonos holandeses en las guerras Boer, y en general todas las barbaridades que estamos acostumbrados a contemplar en nuestra civilización, y que ya damos por supuestas van de la mano con el “infinito perfeccionamiento humano”. En esta filosofía el ser humano puede pasar rápidamente a ser (y lo es frecuentemente) otro elemento a controlar. Además, lo más importante, el sentido, está proyectado hacia el futuro, algo también muy neurótico, pensar que existe una solución mágica y rápida a los problemas. El presente, el aquí y el ahora, queda sacrificado por ese dorado porvenir, y no hay coste en el que no se pueda incurrir para alcanzarlo, y los ejemplos antes citados bastan para atestiguarlo.

Así, mientras en este instante imaginan fantasías deshumanizadoras transhumanistas, al mismo tiempo son incapaces de disfrutar y ser felices en el presente y permiten la destrucción de la naturaleza y la indignidad del prójimo.


La solución no surgirá de oponerse a este paradigma, más bien habrá que atravesarlo, es decir, hacerlo irrelevante ¿Cómo hacerlo? He dejado algunas pinceladas aquí, aquí y aquí, pero sin duda contribuirá a ello nuestro autoconocimiento, la búsqueda de nuestro lugar y nuestra relación con lo existente, un ejercicio de sanación individual que nos liberará de creencias neuróticas, y que tenemos que intentar extender a nuestro entorno.

lunes, 8 de enero de 2018

La Tasa de Retorno Energético: origen, historia y crítica al reduccionismo energético



1. Introducción

Desde hace ya unos años existe un debate alrededor de un concepto que ha sido usado y comentado especialmente en entornos académicos (minoritarios) que se han interesado por la cuestión ecológica y especialmente de los recursos en relación a la narrativa del pico del petróleo, el de la Tasa de Retorno Energético (TRE) o Energy Return on Investment (EROI) en inglés. Estos debates se han trasladado a grupos de Facebook (especialmente el grupo de Peak Oil americano y los de Debate Sobre Energía, Colapso y Decrecimiento) en el que ha tenido una cierta repercusión y que se usa a menudo para defender cierta postura respecto al potencial de una u otra manera de transformar la energía y sacer las necesidades de nuestra sociedad y sus individuos.

Algunos científicos (por los cuales profeso profunda admiración por su labor de divulgación pública y desinteresada, así como su implicación en estos grupos) han usado dicho concepto para intentar explicar (especialmente) la sostenibilidad a corto y medio plazo determinadas formas de energía (petróleo, nuclear, solar…). Algunos son más escépticos acerca de si la TRE es mayor o menor y de si será posible un mundo de renovables con unos niveles de disipación parecidos a los actuales.

Un candente debate al respecto fue el protagonizado por Antonio García Olivares (que ve más viable un mundo 100% renovable con unos niveles de uso de energía parecidos a los actuales) y por Carlos de Castro/Pedro Pietro (que no lo ven factible y ven inminente un colapso de la civilización industrial). Estos debates son públicos y consultables aquí y aquí. Finalmente Antonio Turiel, autor del muy recomendable blog crashoil tomaba una posición intermedia en el debate afirmando que “mi opinión es que tanto el decrecimiento como la instalación de renovables descentralizadas deberían ser apoyadas por todo el mundo, pues ambos elementos serán una ayuda vital cuando haya que sustituir al capitalismo por un sistema estacionario sin combustibles fósiles”.

2. Definición y aplicación

La mejor manera de definir un concepto es ir al autor original de dicho concepto que es el ecólogo Charles A.S Hall. En su libro Energy and The Wealth of Nations lo define de la siguiente manera:

“La tasa de retorno energética es la ratio de energía devuelta de una actividad de acumulación de energía comparada con la energía invertida en el proceso. La TRE se calcula con la simple ecuación siguiente, aunque el diablo está en los detalles


“El numerador y el denominador se evalúan necesariamente en las mismas unidades, de modo que la relación así obtenida es adimensional, por ejemplo, 30:1, que se puede expresar como "30 a 1". Esto significa que un proceso en particular rinde 30 julios con una inversión de 1 J o kcal por kcal o barriles por barril” (Hall & Klitgaard, 2012, pp. 310, trad. del inglés).

En el círculo de charlas Peak Oil Posponed organizado por Global Challenge el pasado noviembre de 2012 en Estocolmo, Hall hizo una breve síntesis del concepto de EROI (ver aquí). El investigador americano nos cuenta que mientras era doctorando del pionero de la ecología energética Horward T. Odum pasó 3 años (1968-70) observando migraciones de peces para estudiar su metabolismo energético (ver el abstract de su doctorado aquí) y en una de las muchas noches de disfrute solitario, sentado en una roca, se le ocurrió este concepto tras observar que por cada caloría que usaba un pez en migrar su descendencia obtenía al menos 4 (25 si se trataba de toda una población) y concluir de la siguiente forma:

“Mi hipótesis, aunque otros también lo han expresado, es que la migración y la reproducción se combinan para optimizar el uso de los recursos energéticos. En New Hope Creek, por ejemplo, mi análisis indica que la migración aguas arriba da como resultado un aumento neto de energía para las poblaciones involucradas” (Hall, 1972, pp. 596, trad. del inglés).

Charles explica también que su trabajo se deriva conceptualmente de “las enseñanzas sobre energía neta de Howard T. Odum y del trabajo de algunos antropólogos y sociólogos” como de Leslie Write y Frederick Cottrell que tuvieron lugar ya en los años 50 y añade que “la primera publicación usando el término EROI tuvo lugar en 1982” en un trabajo conjunto de Cleveland, Hall y Berger llamado EROI para el petróleo, carbón y uranio de EEUU que “recibió mucha más atención en un artículo publicado en Science en 1984 bajo el título Energía y la economía de EEUU: una perspectiva biofísica. En dicho artículo se muestra que hay una gran correlación entre la energía y el Producto Nacional Bruto y se derivan valores EROI para varias fuentes de energía primarias y tecnologías asociadas y se concluye que la recuperación de 1980-82 en el seno de la economía americana tras una coyuntura de estanflación atribuida en su causa última a las crisis del petróleo de los 70, tuvo que ver con los precios más bajos que la OPEC fijó que a la vez tuvieron que ver con una menor demanda mundial para el petróleo.

Terminar diciendo que de hecho un proto-análisis de la TRE y las preocupaciones por representar el proceso humano y ecológico en términos energéticos se remonta al siglo XIX con el trabajo que hizo el ucraniano S. Podolinsky (cuyo trabajo e intercambios que tuvo con Engles merecen un artículo aparte).

En el artículo “Socialism and the Unity of Physical Forces” Podolinsky publicado en 1880 en francés y en 1882 en inglés con apuntes suplementarios, tal y como nos explica Foster en este estupendo artículo, Podolinsky partía de la ley de la conservación de la energía y de la ley de la entropía y trató de analizar cómo los seres humanos podían llevar a cabo su trabajo para satisfacer sus necesidades. Tenía la intención de demostrar cómo el trabajo humano tiene como resultado la acumulación de energía solar en la tierra de forma positiva. De hecho, ese prejuicio (que el ser humano incrementa la cantidad de energía acumulada en la tierra en forma de biomasa, de más humanos y de sus sociedades) lo llevó a concluir eso mismo sin un uso de los datos rigurosos.


En los cálculos sobre la productividad energética del trabajo animal y humano de arriba vemos cómo la TRE de las pasturas cultivadas sería de 7,905,000/37,450 = 212:1 (se obtienen 212 calorías por cada caloría invertida) y de 8,100,000/77,500 = 105:1 en el caso del cultivo de trigo para el período de un año, unos valores estratosféricos y difíciles de creer. Salta a la vista como comenta Foster que en estos cálculos hay toda una serie de supuestos y de omisiones que restan rigurosidad al intento de Podolinsky de justificar que las fuerzas humanas son mucho más efectivas que las de la naturaleza en transformar la energía proveniente del sol como comenta en el texto:

"Creemos, además, hasta cierto punto, que está bajo el poder de la humanidad producir ciertas modificaciones en la distribución de la energía solar, de tal manera que proporcione una mayor cantidad de beneficios a los humanos. En realidad, la mayor parte de las fuerzas físicas que tienen lugar en la Tierra, y que son por tanto útiles para satisfacer necesidades humanas, no están de ningún modo disponibles en una forma que fuera la más ventajosa para la consecución de dicho objetivo" (trad. drl inglés)"

En estos datos, que Podolinsky toma de “las estadísticas sobre agricultura en Francia” (Podolinsky, 1881, pp. 64), se hacen burdas simplificaciones, supuestos erróneos y algunas omisiones importantes. Como apunta Foster, “Podolinsky no substrajo del output o incluyó en el input la energía asociada con los fertilizantes, incluidos el estiércol y el guano”.  Tampoco incluyó inputs de combustible fósil (en este caso carbón), aunque el mismo había escrito sobre el rol de los motores de vapor en la agricultura como máquinas trilladoras en su trabajo “El motor de vapor”. Además “la energía usada por el metabolismo humano tampoco se empleó en el lado del input”, únicamente “el trabajo hecho directamente” ni tampoco “la respiración vegetal”. El input solar tampoco se incluye (como se ve en la tabla, algo que en el desarrollo de los estudios energéticos de los 60-70 si se haría a través de conceptos como el de emergía). Finalmente, tampoco consideró Podolinsky “que no todos los inputs y outputs energéticos en agricultura se pueden medir simplemente en energía embebida en un producto por que los productos naturales son mucho más complejos que esto” (Foster, pp. 40). Hay más supuestos como por ejemplo cuando asume que la combustión de madera es equivalente para toda la madera y también equivalente con la combustión de pastos sembrados y de trigo, algo poco creíble que afecta el output de la TRE
.
A continuación, Foster afirma algo con lo que estoy muy de acuerdo. Aunque los cálculos tengan supuestos poco creíbles se asienta una base para entender la agricultura y por ende la sociedad en términos no únicamente de precios sino en términos de magnitudes físicas y este es el gran mérito de Podolinsky. De hecho, una cuestión a destacar es que Podolinsky no calculó la TRE, sino que se fijó en la productividad por hectárea y lo relacionó con el incremento poblacional de Francia. De hecho, esto es fundamental para poder decisiones pues las restricciones de tipo demográfico y espacial (y otras) son tan importantes como las energéticas, algo que el reduccionismo de la TRE no tolera. Podoslinsky se dio cuento de esto al fijarse en la productividad por hectárea, algo que parece que no es el caso de Charles Hall cuando intenta llevar la TRE como principio supremo de los sistemas biológicos en el apartado 6.6 Energy Return on Investment as the Means of Obtaining Darwinian fitness de su último libro publicado en 2017: Energy Return on Investment: A Unifying principle of Biology, Economics and Sustainability. En él afirma:

“Definir la capacidad de adaptación en términos energéticos […] incorpora el rol central de la energía en dos características universales de los seres vivos: el potencial para el crecimiento poblacional exponencial y la evolución por selección natural. Cada uno de estos procesos combina ecología y evolución, y juntos forman la dinámica Darwiniana-Maltusiana. Las plantas y los animales están sujetos a fuertes presiones selectivas para “hacer lo correcto”. Cada vez está más claro que “los más aptos” son los que energéticamente tienen las morfologías, fisiologías y comportamientos que aseguran que cualquier actividad en la que inviertan debe ganar más energía de la que cuesta, y que más allá de ello sea de un retorno neto energético mayor al de otras actividades alternativas o sus competidores. Esta es “la ley energética de hierro” introducida en el pasado capítulo (Hall, pp. 66, 2017).


La TRE exige de hecho traducir todos los inputs y outputs en valores energéticos y que estos se reduzcan a un mero ratio input-output adimensional, a espacial y atemporal y por tanto descontextualizado de los procesos que tienen lugar en el mundo real. De hecho hay alternativas para hacerlo mejor (el análisis MuSIASEM, aquí en una versión que se ha usado hasta hace poco). 

3. Aplicación

Una búsqueda rápida sobre el número de artículos que usan la palabra EROI muestra más de 300 resultados en Web of Science, una de las bases de datos más rigurosas del panorama académico. Los resultados se disparan si lo hacemos en Google Scholar, el buscador académico de Google pues este tiene menos restricciones en su búsqueda. Dos de los documentos más importantes para entender bien como se operacionaliza el EROI (o TRE) están en el protocolo que Hall y otros desarrollaron en 2011 en el artículo Order from Chaos: A Preliminary Protocol for Determining the EROI of Fuels y que está resumido en su último libro de la siguiente forma (en inglés):






A modo de resumen, los pasos consisten en:

1) Definir bien los objetivos del análisis para determinar su escala,
2) Crear un diagrama de flujos energéticos (basados en los trabajos de Odum y otros ecologistas energéticos, es decir una representación gráfica) basada en los límites del sistema (boundaries en inglés),
3) Identificar los inputs y outputs que determinarán la ratio de la TRE,
4)Convertir los flujos monetarios a energéticos (cosa muy difícil y sobre la que no hay consenso de como hacer como reconoce el mismo Hall en su último libro),
5) Hacer el cálculo e identificar que tipo de EROI se usa. En la figura de arriba se muestran los distintos EROIS según si se decide ampliar o no los “límites” del sistema en cuestión y que Hall llama standard (si incluye costes directos e indirectos), point of use (si sincluye los primeros costos energétcos más los necesarios para entregar la energía al punto de uso final) y el extended que incluye los del point of use más la energía necesaria para usar la energía (en este caso para mantener la infraestructura). Una explicación ampliada de esto se encuentra en el libro Energy and the Wealth of Nations en su capítulo 14.
6) Cálculo y hacer un análisis de sensibilidad (sensitivity analysis) de las incertidumbres (es decir modificar parámetros para ver cómo responde la TRE).
7) Hacer las correcciones de calidad oportunas (se refiere fundamentalmente a la electricidad).


El análisis más completo jamás hecho aplicando la TRE y con datos bottom up (de abajo arriba y por tanto medidos en gran medida en el mundo real y no bajo supuestos o datos secundarios) fue el que hicieron Charles Hall y Pedro Pietro en 2013 para la industria fotovoltaica en España. Algunos de los supuestos que se utilizan me parecen discutibles (como el de las conversiones que hacen de dinero a energía, por ejemplo, que se asumen homogéneos a lo largo del tiempo del análisis) aunque en este artículo no quiero tratar aspectos y supuestos numéricos sino de tipo conceptual.

El año pasado estuvimos intentando calcular la TRE de una planta de transformación de desechos a energía para Suecia (espero en un futuro artículo presentar nuestro análisis) y la cantidad de supuestos que hay que hacer para todo el análisis, especialmente si es una planta con un ciclo de vida no terminado, es tremenda además de que en muchos casos algunos datos o eran confidenciales o no estaban ni tan siquiera monitorizados.

Esto va más allá de la crítica a la TRE. Las incertidumbres están ahí si se quiere usar la ratio para evaluar el inevitable despliegue de las renovables y por tanto hay que ser cauteloso y hacer muy claros los supuestos que se usan, cosa que ningún estudio (ni tan siquiera el de Prieto y Hall) de TRE ha hecho de forma clara (al menos a mi conocimiento) y exige permanentes revisiones porque las tecnologías y materiales usados avanzan. Además, es evidente que los estudios actuales basados en un punto de vista biofísico y energético no reciben la atención ni los recursos que se merecen y me hace pensar en que intereses en que no se monitoricen ciertas cosas, en otros casos la información es privada y en otros se miente. Más allá de estas aclaraciones pasemos ahora a la crítica conceptual de la TRE.

4. Los problemas conceptuales de la TRE: crítica

Entremos pues de lleno a analizar por qué considero a la TRE como un indicador únicamente útil de forma cualitativa y para introducir a un iniciado en el concepto de la importancia de la energía, pero no para análisis que sirvan para determinar si algo es viable o no tecnológicamente. En análisis reduccionistas y basados en un individuo o en una comunidad biológica la TRE es intuitiva y hasta cierto punto útil. Charles Hall puso en una de sus charlas como ejemplo la TRE de un pez y Pedro Pietro lo ha hecho de las gacelas en más de una ocasión. Si progresivamente se ingieren menos calorías de las que se invierten en el mantenimiento de su metabolismo (respiración, sueño, actividades diarias), de su reproducción y de la inversión en más energía (alimentación) en algún momento el individuo se deteriora estructural y funcionalmente y acaba muriendo. En sistemas metabólicos complejos como el nuestro, en el que hay una complejidad de formas energéticas y en el que hay que distinguir entre fuentes primarias, vectores energéticos, usos finales y en las que además todo esto se retroalimenta en el sistema, no tiene sentido hablar de TRE, es un burdo análisis reduccionista de nula utilidad y rigurosidad para discutir escenarios de sostenibilidad energética. Su aparente simplicidad de hecho ha llamado la atención de economistas como Steve Keen que lo han intentado incorporar en sus modelos sin darse cuenta de los problemas que supone.

En un reciente artículo (ver aquí el abstract) del pasado 20 de diciembre publicado en Science Direct por Charles A.S Hall, el científico se preguntaba si la TRE será el principal determinante del futuro económico de la humanidad, contraponiendo la visión economicista con la del científico de ciencias naturales. En el artículo Hall da respuesta a 8 críticas que considera típicas en los economistas que van desde una relativización de la importancia que tienen los costes energéticos, de que lo que importa es el coste, de que los precios bajos indican que el EROI no es una buena medida o que las señales de precios y el desarrollo tecnológico serán suficientes para compensar los problemas de la escasez de fuentes de energía primarias fósiles. Hall responde a estos problemas de forma convincente (algo que ha tratado Antonio Turiel en TheOilcrash), aunque neglije críticas más profundas de autores que atacan directamente el concepto.

Analicemos ahora los principales problemas de la TRE:

Problema 1) Los límites en la definición de los inputs (denominador de la ratio)

En primer lugar, tenemos lo que se conoce como el problema de la truncación. El protocolo de Hall y su aplicación como demuestra la figura de la extracción de petróleo presentada anteriormente no especifica qué criterios tiene que haber para poner un límite a la inclusión de la energía embebida en dichos procesos ¿No se debería incluir también la energía utilizada en la construcción y mantenimiento de las máquinas que construyen la infraestructura del petróleo? Como los sistemas socioecológicos tienen un metabolismo en el que todo depende de todo se puede llegar a una regresión infinita (Giampietro, Mayumi y Sorman, pp 140). La solución a esto pasa por representar el sistema en cuestión como un sistema auto catalítico circular y no lineal en el que se haga distinción entre los sectores hipercíclicos que generan un excedente de energía y materiales que luego serán usados en la parte disipativa (producción y consumo final). De esta forma se puede caracterizar un sistema como un sistema en el que evaluar que pasa si cambia uno u otro supuesto de forma mucho más gráfica y entendedora.

Problema 2) El tamaño de la inversión inicial y su retorno

Otro problema añadido es el de la escala requerida para la inversión inicial y el retorno asociado que no nos da información sobre el tamaño de los flujos energéticos. El antropólogo Rappaport obtuvo valores de 15:1 para sociedades tribales de 200 personas en Nueva Guinea mientras que un valor Hall y Klitgaard creen que se necesitaría un retorno de entre 5:1-10:1 para “mantener algo remotamente parecido a una civilización” (Hall & Klitgaard, 2012, p. 319). ¿Debemos llegar a la conclusión de que la sociedad tribal está en una situación de mayor sostenibilidad o mayor calidad de vida que la industrial global? En absoluto. La cantidad de población, el desarrollo tecnológico y las habilidades de la tribu en Nueva Guinea no les permite hacer una inversión energética requerida para sostener niveles de uso de materiales y energía y por tanto de mayor complejidad y no puede competir en potencia (uso de energía por unidad de tiempo) con otras sociedades.

Problema 3) La no distinción entre restricciones externas e internas

Además, tampoco nos dice nada el número de si una es más sostenible que la otra puesto que para eso hay que abrir la caja negra del metabolismo social y entender las fuentes de energía primaria no equivalentes (petróleo, carbón, uranio, sol, aire…), su transformación por vectores energéticos no equivalentes (humanos, animales o máquinas) en otros vectores energéticos y el uso final de éstos en los distintos compartimientos que expresan las distintas funciones dentro de la estructura social (transporte, industria, alimentación, servicios, educación…) que surgen en niveles jerárquicos distintos (el requerimiento bruto de energía vs. la producción neta de vectores energético vs. Los requerimentos energéticos en distintos compartimentos). Cada flujo de energía tiene además asociado una capacidad de potencia, una dimensión espacial (espacio que ocupa) y una de trabajo asociado (las restricciones internas). Sin una clara distinción entre las restricciones externas (fuentes primarias) en relación con las internas del sistema analizado no es posible tener una radiografía coherente del sistema en sí. De hecho para entender las restricciones internas hay que entender la estructura demográfica e institucional del sistema en cuestión, algo que a mi juicio todavía queda por integrar en la metodología MuSIASEM de forma más clara.

Para esto es necesario la construcción de gramáticas multi-propósito y el uso de vectores y matrices con una definición clara de las fuentes primarias, los vectores energéticos y los usos finales (con sus respectivas pérdidas) a partir de vectores en los que se incluyan no solo los flujos de energía sino también los requerimientos en horas de trabajo, tierra y la capacidad de potencia (aunque se pueden añadir otros parámetros) que tienen que cuadrar con los límites espaciales, demográficos y tecnológicos. Esto es posible hacerlo únicamente con una visión multi-escala y multi-nivel de forma cuantitativa y usando sistemas de información geográfica para determinar restricciones espaciales (más sobre esto en un próximo artículo).

Problema 4) El tiempo de recuperación de la inversión energética por el lado del output

De nada sirve tener altas TRES si la inversión inicial requerida es tan elevada que la energía devuelta a la sociedad solo es útil pasado mucho tiempo o si esta es intermitente (como en el caso de las renovables). Esta es una cuestión que solo se puede analizar mediante un análisis temporal con estimaciones a futuro que son inciertas con lo que se requieren escenarios sociometabólicos y no una reducción a una ratio. Un contra-argumento puede estar en que autores que han utilizado también usan otros indicadores como el pay-back energético y el análisis de sensibilidad del que habla Hall y que se aplica en su estudio con Pietro en 2013 Considero que esto es también insuficiente puesto que no deja de ser otro reduccionismo a un número que nos dice cuanto tardamos en recuperar la inversión pero no una descripción pertinente de los procesos internos y restricciones a estos en el metabolismo social de un sistema socioecológico que puedan ser discutidos de forma clara y sistémica.

Problema 5) El problema de la calidad

Cabe comentar que en el lado de los inputs se mezclan conceptos energéticos no equivalentes, de distinta calidad y utilidad:

-          Vectores energéticos de diferentes tipos (pensemos en por ejemplo una planta en la que se requiere electricidad para el alumbrado, calor para la acción de turbinas o trabajo mecánico alimentado por combustibles líquidos para reparar maquinaria o transportar objectos y personas de un lado a otro) con una serie de fuentes primarias no equivalentes (biocombustibles líquidos, carbón para la combustión en las turbinas, petróleo para la combustión de las máquinas para transporte).

-          Estos vectores energéticos y fuentes primarias están asociados a unos requerimientos en la capacidad de potencia, horas trabajadas y tierra que deben hacer posible su puesta en marcha y esto solo es comprobable a escala local, analizando un proceso en sí.

Para poder solventar este problema no nos queda más remedio que, como he comentado arriba, representar nuestro sistema sociometabólico como un conjunto de relaciones a distintos niveles y de forma integrada con una gramática coherente que enlace el sector hipercíclico que mantiene al sistema fuera del equilibrio termodinámico y el sector disipativo que utiliza la energía y materiales para expresar las distintas funciones requeridas por la sociedad en sí en un proceso de coordinación (en el próximo artículo explicaré como podemos hacer eso pues es complejo a nivel teórico aunque fácil a nivel matemático). 

Problema 6) Viola las leyes de la termodinámica

Al no ofrecer una distinción semántica clara entre fuentes primarias, vectores energéticos y usos finales y mezclarlos se da la impresión de que se puede crear energía de la nada. ¿Significa una ratio de 14:1 que hemos obtenido 14 unidades de dónde había 1? Una vez más es necesaria una representación gramatical y gráfica en la que los flujos estén bien relacionados entre estas tres partes del metabolismo social.

Problema 7) El feedback de los impactos ecológicos en la TRE

Este es un problema que se ha comentado alguna vez y ha sido reconocido sino me equivoco por los propios Charles Hall y Pedro Pietro. Los notables impactos de la extracción de fósiles o los posibles cambios en la circulación atmosférica de una implantación de molinos eólicos a gran escala o el impacto de los residuos de las centrales nucleares, muchos de ellos ocultos o que se pueden manifestar a más largo plazo obligan a la sociedad a invertir más recursos en “limpiar” toda esta contaminación y por tanto esto contribuye a que si no se tiene en cuenta se está sobreestimando el retorno energético como algo útil.

Este problema se puede solventar a partir de matrices y de un sistema de representación entre la visión interna del sistema y como interactúa con el exterior, lo cual variará en función de las elecciones pre-analíticas del científico y los supuestos que se tomen.

Problema 8) La agregación de categoría semánticas no equivalentes en valores energéticos

De nada sirve tener la energía disponible suficiente para mantener un determinado perfil metabólico si no existen los materiales o el agua suficiente para operar el sistema en sí. A nadie se le ocurre decir que una proteína es sustituible por una caloría. Los dos son imprescindibles y es el factor más limitante (parafraseando a Liebig) el que determinará la sostenibilidad del sistema en cuestión. La transformación de valores monetarios a energéticos supone también muchos problemas.

Problema 9) Reduccionismo normativo al darwnismo

Esta crítica es una de tipo más filosófico y que se me ha ocurrido a raíz de las ideas de Carlos de Castro quien entiende a la biosfera como un super-organismo que se auto-regula en el cual no tiene sentido hablar de competencia exclusivamente, especialmente en los saltos evolutivos en la complejidad de los sistemas biológicos. En el último libro de Charles Hall, éste parece querer operacionalizar los principios derivados de la TRE a lo que Darwin tomó de Spencer como lucha por la supervivencia del más apto” y luego Boltzmann o Schröedinger acabaron definiendo como “lucha por la energía disponible o negentropía”.

Hall apunta a que los organismos acaban siendo seleccionados en base a dos parámetros que se oponen, el de la maximización de la cantidad de energía por unidad de tiempo (la potencia) y el de la eficiencia en la obtención de esa energía y su retorno. Odum demostró en los 50 para muchos casos que extraer energía de forma muy rápida es altamente ineficiente (por ejemplo, no sale a cuenta cortar un árbol con una motosierra a una alta presión sino a una adecuada). Pensemos en que la mayoría de plantas operan por debajo del 1% de eficiencia.

No me parece adecuado plantear la cuestión como una lucha por el más fuerte cuando hay clara evidencia que los grandes saltos evolutivos se han dado por simbiosis y cooperación. Como apunta Carlos de Castro ¿Tiene sentido decir que las células compiten entre sí para formar organismos pluricelulares? ¿No es posibles que haya una jerarquía de sistemas biológicos anidados que trabajen para Gaia y se seleccionen aquellos que no la parasiten?

En un momento del libro Charles se pregunta si la idea de TRE y Maximum Power Principle se puede n aplicar al éxito de ciertas naciones sobre otras, dejando de lado que esta superioridad nos está llevando a una lucha desenfrenada por los recursos y a la completa destrucción de los ecosistemas en la llamada 6 extinción.

Creo que falta una teoría completa sobre la complejización de las especies en su sentido evolutivo y si parece que hay una tendencia a disipar mayor energía y cómo se da. Soy de la opinión que tiene más sentido plantearlo de la siguiente forma:

"Un organismo o especia tendirá a un óptimo de extracción de energía determinado por lo eficiente que sea y la rapidez en que lo haga en relación a su estructura y sus funciones siempre y cuando respete las múltiples restricciones biofísicas no equivalentes (termodinámicas, de disponibilidad de materiales, espaciales, demográficas...) de manera que no parasiten la biosfera en su conjunto a la vez que permitan su propia sostenibilidad"

3.    Conclusión:


Antes de proponer medidas para la transición energética debemos tener un mejor entendimiento del metabolismo social de las sociedades antes de negar cualquier posibilidad de que las renovables puedan ofrecer unos estándares de vida parecidos a los actuales o de que es viable decrecer un 70-80% sin matar al paciente, como algunos proponen. Para todo ello lo primero que habría que hacer es demandar un mayor apoyo a la monitorización de datos y a hacer un marco teórico (MuSIASEM 2.0 es un punto de partida muy bueno para una rigurosa contabilidad energética) que permita tener estadísticas fiables para tomar decisiones no basadas en el wishfull thinking, algo que la TRE me temo no ofrece y por tanto su utilidad se reduce, a mi juicio, a una mera “advertencia” y un ejercicio cualitativo.